La perrita de tres años fue rescatada en Puerto Varas y trasladada hasta Santiago con la esperanza de encontrar un hogar definitivo. Sin embargo, su alojamiento temporal termina este sábado 10 de octubre y, si nadie puede recibirla, tendrá que regresar al sur.
Luna tiene tres años. Es de tamaño mediano, tranquila, regalona y disfruta jugando con otros perros. Pero detrás de su carácter cariñoso hay una historia marcada por el maltrato, el abandono y una larga búsqueda de algo que todavía no consigue: una familia que la quiera y cuide para siempre.
Su historia comenzó en la Región de Los Lagos. Según los antecedentes recopilados por la Corporación Kuppa, organización que la rescató, cuando era cachorra habría sufrido maltrato mientras era utilizada para cuidar un local comercial en Puerto Montt.
Después de pasar diez meses en un hogar temporal, Luna fue entregada en adopción a una familia de Puerto Varas. Parecía que finalmente había encontrado estabilidad. Sin embargo, a comienzos de julio de este año fue encontrada abandonada en la línea del tren de esa comuna. De acuerdo con la agrupación, la familia que la había adoptado ya no se encontraba en el domicilio donde residía.
Desde entonces, sus rescatistas han intentado encontrarle una nueva familia, pero los esfuerzos no han dado resultado.
Ante la falta de hogares disponibles en la Región de Los Lagos, la Corporación Kuppa decidió trasladarla más de mil kilómetros hasta Santiago, donde fue recibida temporalmente en una vivienda de Las Condes. La esperanza era que, en una ciudad con más habitantes, aumentaran sus posibilidades de adopción.
Pero las semanas pasaron y Luna sigue esperando.
Una nueva fecha límite
Este sábado 10 de octubre termina el plazo durante el cual sus actuales cuidadoras pueden recibirla. Si no aparece una familia adoptiva o una alternativa de acogida temporal, Luna tendrá que emprender nuevamente el largo viaje hacia el sur.
La situación preocupa a sus rescatistas, quienes advierten que las posibilidades de encontrarle un hogar definitivo en la zona son menores.
A pesar de las experiencias que ha vivido, Luna mantiene un carácter cariñoso y sociable con otros perros. Puede adaptarse a una casa o departamento y actualmente recibe acompañamiento de una especialista en comportamiento animal para trabajar la ansiedad asociada a su historia de inestabilidad. Según sus cuidadoras, ha mostrado avances importantes.
¿Puedes ayudar a Luna?
La Corporación Kuppa busca una familia dispuesta a ofrecerle una adopción responsable. También recibe consultas de personas que puedan brindarle un hogar temporal mientras continúa la búsqueda.
Quienes quieran conocerla, consultar las condiciones de adopción o ayudar a difundir su historia pueden comunicarse con la agrupación a través de Instagram: @kuppa.loslagos.
Después de tantos cambios, Luna necesita algo fundamental: un lugar seguro donde quedarse y personas que no vuelvan a abandonarla.