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Párroco de la Catedral de Rancagua habría bendecido osamentas halladas durante obras de remodelación

Equipo Lenka Noticias

Una demanda laboral presentada por uno de los trabajadores que participa en las obras de la Catedral de Rancagua entrega nuevos antecedentes sobre lo ocurrido tras el hallazgo de restos óseos al interior del templo. Según el documento, el sacerdote a cargo fue informado inmediatamente, realizó una bendición y ordenó dejar los restos en un rincón y continuar con las obras.

Producto de una demanda laboral presentada por uno de los trabajadores que ha participado en la remodelación del templo rancagüino, que se lleva a cabo desde 2024, surgió un antecedente que hoy forma parte de una investigación del Ministerio Público y de diligencias encargadas a la Brigada de Homicidios de la PDI: la aparición de restos óseos humanos y lo que habría ocurrido con ellos después de ser encontrados. 

Según los antecedentes conocidos hasta ahora, las osamentas habrían sido removidas y posteriormente enterradas nuevamente, sin que el hallazgo fuera informado oportunamente a las autoridades.

La abogada querellante Marcela Riquelme, señaló a T13 que estos hechos podrían tener consecuencias penales. “Aquí hay dos delitos. La exhumación y la inhumación de un cuerpo humano o de restos óseos debe ser informada”. La calificación planteada por la abogada deberá ser determinada en el marco de la investigación que lleva adelante el Ministerio Público. 

Las diligencias deberán establecer, además, el origen y antigüedad de las osamentas y determinar si tienen interés arqueológico o criminal.

“Encontramos restos óseos”

Según la demanda, a la que accedió Lenka Noticias, los trabajadores recibieron la instrucción de guardar bajo tierra el antiguo altar de la Catedral. Para realizar esa tarea, debieron abrir un espacio de “varios metros de profundidad” en una de las naves laterales del templo. Fue allí donde aparecieron los restos. “En ese momento, encontramos restos óseos, los que lamentablemente deterioramos con nuestras propias herramientas, desconociendo que estaban en ese lugar”.

El relato agrega otro antecedente. Según el trabajador, nadie les había advertido de la existencia de restos humanos en ese sector y tampoco había señales visibles que permitieran reconocer que se encontraban frente a una sepultura. “Nadie nos advirtió de su ubicación, tampoco existía una lápida en ese lugar, tampoco estaban en un cajón o ataúd”. 

“Restos óseos evidentemente de un cuerpo humano. Dientes, partes del cráneo, los huesos largos del cuerpo. Fueron encontrados sin estar en un cajón, sin la marca de una lápida”, señaló Marcela Riquelme a T13. 

“Hizo una bendición y nos ordenó dejarlos en un rincón”

Cuando los trabajadores se percataron de lo que habían encontrado, el sacerdote que había dado la instrucción de trabajar en ese sector de la Catedral fue informado de lo ocurrido. “El sacerdote que dio la instrucción fue informado inmediatamente. Éste simplemente hizo una bendición y nos ordenó dejarlos en un rincón y continuar con las obras”, se lee en la demanda. 

La misma declaración sostiene que durante el hallazgo no solo se encontraban presentes los trabajadores, sino también la jefatura de la empresa FHL Constructora SpA, que está a cargo de las obras en el templo. “Este nos obligó a guardar silencio, a no comunicar a terceros el hallazgo de los restos óseos, bajo amenaza de ser despedidos porque supuestamente las autoridades podían suspender las obras”. Estos hechos forman parte de las acusaciones contenidas en la acción laboral, las que deberán ser acreditados durante el proceso judicial.

La versión del Obispado

El Obispado de Rancagua confirmó públicamente el hallazgo de las osamentas y sostuvo que los restos fueron dejados “en el mismo lugar donde fueron encontrados”.

La institución explicó que la presencia de restos humanos bajo el templo no resulta, por sí misma, un hecho extraño, debido a la historia de la Catedral como lugar de sepultación desde su construcción en 1876. Bajo el altar mayor, agregó, existe además una cripta donde se encuentran personas sepultadas. 

Asimismo, afirmó que la Iglesia no solicitó ni ordenó exhumaciones o inhumaciones durante las actuales obras de remodelación y que estas cuentan con los permisos legales correspondientes.

La declaración del Obispado, sin embargo, no se refiere a otros dos antecedentes que sí aparecen expresamente en la demanda: la bendición realizada después del hallazgo y la instrucción que, según el trabajador, dio el sacerdote para dejar los restos en un rincón y continuar con las obras.

La demanda pidió suspender las obras

El episodio de las osamentas es solo una parte de la acción judicial presentada por el trabajador, quien también formuló una serie de denuncias relacionadas con las condiciones en que habría desarrollado sus labores al interior y exterior de la Catedral.

Entre las peticiones formuladas se encuentra la suspensión de las obras hasta que se adopten medidas de seguridad para los trabajadores y, “hasta que se adopten todas las medidas de seguridad necesarias respecto al hallazgo de osamentas al interior del recinto de la Catedral”. 

Junto con la acción judicial, el trabajador acompañó un set de seis fotografías del interior y exterior de la obra y de las osamentas encontradas. 

Mientras avanzan las diligencias de Fiscalía y la PDI, todavía quedan aspectos por esclarecer. No solo el origen y antigüedad de las osamentas, sino también qué ocurrió con ellas desde el momento en que fueron encontradas, qué protocolos se adoptaron frente al hallazgo, quién tomó las decisiones posteriores y en qué momento fueron informadas las autoridades competentes.

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