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De ingeniera a dueña de La Bohéme: la decisión que cambió la vida de Karen Riveros

Tener su propio negocio asociado a los alimentos fue el sueño de “la Karen universitaria”. Tras ejercer su profesión unos años, dio el gran salto -junto a su pareja- para hacer su sueño realidad. Hoy, combina su rol de emprendedora, madre y gestora de un espacio que ya se ha instalado en Rancagua.

Está lista para la entrevista, pero… ingresan clientes (niños y adultos), responde consultas varias, camina con celeridad de un lado a otro para apoyar a su equipo en la atención de las mesas que están copadas, sale al patio donde hay más clientes y en paralelo atiende a un requerimiento de un cumpleaños que se celebra en la Sala especial con la que cuenta Cafetería La Bohéme. Arregla un trozo de torta, la ornamenta, busca una vela e ingresa con una gran sonrisa al lugar de festejo. Todo eso en los minutos que intentamos encontrar una pausa para conversar.

Esa es parte de la vida de Karen Riveros, ingeniera civil de profesión y actualmente dueña -junto a su pareja- de su emprendimiento: Cafetería La Bohéme, emplazada justo al frente de la Plaza de Villa Triana, en Rancagua. 

“Hoy ha sido de locos. En un momento estaba todo tranquilo y de un rato a otro llegaron muchos clientes, lo cual nos hace feliz, pero nos exige estar muy atentos a los requerimientos de quienes vienen a disfrutar un rato en este espacio. Es agotador, pero para nosotros lo más importante es dar la mejor atención a quienes confían en ‘La Bohéme’”, nos comenta.

Un sueño hecho realidad

En sólo tres o cuatro años, Karen ha vivido un huracán de experiencias. Tras decidir que daría paso a la vida de emprendedora e iniciar un largo período de investigación de mercado, se transformó en la joven emprendedora de sólo 34 años, que día a día encontrarán en una de las cafeterías preferidas de Rancagua. En menos de un año de abrir este emprendimiento, se enteró de su embarazo y, a la demandante actividad en la que se encontraba, se sumó su rol de mamá, una tarea nada de fácil.

Aún con todo eso, Karen y su socio Juan Ferrer -amante del café- dieron paso a su rol de emprendedores. La apuesta fue ambiciosa: crear un café de especialidad, pero accesible y cercano, pensado para distintos públicos.

“Esta cafetería nació del sueño de la Karen universitaria, que tenía ganas de llevar a cabo su idea de negocio vinculado con los alimentos. Mi socio, es mi pareja y amante del café y yo también amante del café y la pastelería, nos pusimos de acuerdo y nos decidimos a emprender por el sueño que teníamos ambos”, explica.

“Antes de comenzar tuvimos un trabajo de un año donde hicimos toda la investigación de mercado y también recorrimos varias cafeterías del país para poder traer a Rancagua una idea innovadora de cafetería vinculada al café de especialidad, no sólo para quienes saben de café, sino que también para todos los que gustan de disfrutar de una buena taza de café, que necesiten un espacio para trabajar, para compartir con la familia, con amigos, con pareja. En realidad, Cafetería La Bohéme es un lugar pensado para todas las personas que quieran pasar un rato agradable y cómodo”, agrega Karen.

No todo es miel sobre hojuelas

Aunque el emprendimiento lleva 3 años de ejecución, Cafetería La Bohéme ya se ha posicionado como un espacio de preferencia -primero en Machalí y luego en Rancagua- para las y los clientes que la visitan de lunes a domingo. Sin embargo, lograr estos resultados no ha estado exento de algunos episodios que han dificultado el proceso.

Para Karen “emprender no es un proceso fácil”. Y es que junto con dar paso a una decisión tan radical, también las y los emprendedores deben enfrentar situaciones que no facilitan el camino. 

“En nuestro caso, lo más complejo del emprendimiento han sido varias cosas, especialmente los temas administrativos, permisos municipales, las tramitaciones con la compañía de electricidad. Entre medio de toda la remodelación de la cafetería que hicimos acá en Rancagua -tras venirnos de Machalí-, sufrimos un robo que también impidió que pudiéramos reabrir en la fecha que estaba estimada. Pasamos varias cosas, pero todo llevó a que nuestra cafetería generara mayor expectativa y tuviéramos una excelente recepción del público como la que hemos tenido hasta ahora”, recordó la joven emprendedora.

Emprender y maternar al mismo tiempo

En medio de todas estas experiencias, la vida personal de Karen tampoco es muy tranquila. En menos de un año desde la apertura de la cafetería, se enteró de su embarazo, sumando a las exigencias del emprendimiento el desafío de la maternidad.

Hoy, su hija —de un año y nueve meses— ha crecido entre mesas, bandejas y el movimiento constante del café. Compatibilizar ambos roles no ha sido sencillo. Como muchas mujeres, Karen ha debido aprender a equilibrar tiempos, energías y prioridades en un contexto donde las jornadas no siempre tienen horarios definidos.

“No es fácil compatibilizar la maternidad con el trabajo, pero el emprendimiento también te da la posibilidad de organizar tus tiempos y estar presente”, explica.

Desde su experiencia, destaca además la importancia de las redes de apoyo, tanto familiares como cercanas, para poder sostener el proyecto en el tiempo.

Perseverancia y marketing

Con todo lo anterior, pero con la claridad del objetivo que se quiere alcanzar, Karen destaca que, así como hay dificultades que sortear, también hay otros temas fundamentales para quienes están pensando en emprender: la perseverancia y apoyarse con estrategias de marketing.

“La perseverancia es fundamental. El trabajo de marketing es importantísimo, yo creo que muchas personas aún no se dan cuenta de lo importante que están siendo las redes sociales para que un negocio funcione bien. Es importante el trabajo con medios o empresas de publicidad que te puedan acompañar a impulsar el negocio para darte a conocer”, lo cual, asegura, han sido puestos en práctica desde el día uno.

Finalmente, y en base a su experiencia, Karen invita a todos aquellos que están pensando en la independencia laboral a “que se atrevan, no es fácil emprender. El camino a veces uno lo siente cuesta arriba, pero los resultados, si uno persevera, si le pone ganas, si lo hace con el corazón resultan muy bien. La Cafetería La Bohéme, lo que más tiene es garra, corazón, mucho esfuerzo detrás, mucho cariño y creo que la gente eso lo percibe y creo que podría ser también un impulso para que más mujeres se atrevan a emprender con su propio negocio. Insisto: no es fácil, pero se puede”.

Tras la entrevista, Karen vuelve a sus tareas. Los clientes siguen llegando para disfrutar de un espacio que está pensado para toda la familia, para los que siempre tienen alguna nueva sorpresa, sorpresas que surgen de las ideas de Karen…

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